domingo, 3 de enero de 2010

CAMBIO


Ésta es la primera vez que escribo en el blog desde que hemos entrado en el 2010, y por supuesto, no podía pasar este hecho por alto. Para colmo, no solamente estrenamos año, también estrenamos década. El 2009 ha sido un año duro en general e, impulsados por el entusiasmo general y por las ganas de mejorar nuestras vidas en este nuevo año, hemos entrado en el 2010 con ilusión, con sueños de un futuro mejor y con los más nobles propósitos. Salvo contadas excepciones, así lo hacemos cada 31 de Diciembre, intentado exorcisar demonios y abrir puertas a nuevas posibilidades, comiendo las uvas de la suerte, llevando ropa de interior roja, metiendo oro en la copa de cava... Y en el momento de las campanadas, nos olvidamos de todo y nos concentramos en entrar en el nuevo año con buen pie, disfrutando del momento.

Mientras nosotros hacemos planes de vida entre sorbos de cava y bocados de turrón, la vida va por su lado, sigue su curso inexorablemente y sin contar con nuestra opinión. Veréis, en el último par de años he comprendido una cuantas cosas sobre la vida. Son las siguientes:

1) Cada segundo de la vida es total y absolutamente impredecible.
2) En general, cuanto más planeas algo, peor sale.
3) Los logros de una persona son directamente proporcionales al número de veces que se ríe al día - el mal humor rara vez lleva a buen puerto.
4) Da igual cuánta gente conozcas y a cuántas situaciones te enfrentes - la gente y las situaciones nunca van a dejar de sorprenderte.
5) Las cosas no suelen ser lo que parecen. Es inútil imaginar que sabemos lo que pasa tras las puertas cerradas de una casa o de un corazón, porque nunca lo sabremos de verdad.
6) El Amor y la magia existen, pero no son lo que yo pensaba que eran.
7) La impaciencia ralentiza absolutamente todo.

Así que pasito a pasito y batacazo tras bacatazo, he ido comprendiendo cada una de estas cosas y he llegado al 2010 con algunas actitudes nuevas como resultado de esta nueva comprensión. Entro en el nuevo año de la siguiente manera:

- disfrutando del aquí y ahora (porque no sabemos lo que pasará mañana, o dentro de 5 minutos)
- planeando solamente lo justo (porque, como decía Borges, "los planes tienen una manera de caerse en la mitad")
- riéndome mucho, sobre todo de mí misma (porque no hay casi nada tan grave ni tan serio como para no poder hacerlo)
- sin esperar nada de nada ni de nadie (porque fijo que me volveré a sorprender)
- sin emitir juicios ni opiniones sobre nadie (porque qué sabré yo...)
- sabiendo que la magia viene de los deseos y de la fe y entendiendo que el Amor no cae del cielo, sino que se trabaja para convertirse en lo que es
- sacando paciencia como sea y de donde pueda (siempre que lo he conseguido, ha merecido la pena)

Si lo pensamos con calma, es realmente tremendo que ya sea 2010 - el tiempo pasa, la vida sigue, el mundo gira... Nuestro tiempo en la Tierra es un verdadero regalo. Así que pienso disfrutar de cada momento como si fuese el momento de las campanadas, ese momento del cambio de año en el que nos olvidamos de todo, dejamos de preocuparnos y de hacer planes y nos ponemos a vivir.

¡Muy feliz 2010 a todos!

lunes, 14 de diciembre de 2009

LA TEORÍA DEL METEORITO


Hace algunas semanas, cumplí treinta años. La gente no paraba de decirme todo tipo de cosas acerca de este cumpleaños un tanto "especial" - algunos decían que entraba en la mejor etapa de mi vida; otros, que era una época de cambios; y algunos me avisaban de que no me sorprendiera si de pronto los treinta me golpeaban demasiado fuerte y sentía una especie de malestar, de angustia o de bajón.

La verdad es que yo he entrado en los treinta con alegría. Para empezar, me gusta el número. Siempre he sido fan de los números impares y el tres es un número de buen augurio de todas formas. Así que el hecho de entrar en esta tercera década de mi vida me hace ilusión. Sí es cierto que me estoy planteando (y sobre todo, replanteando) muchísimas cosas, pero no estoy segura de si la razón es la edad u otras cosas. Tengo nuevos objetivos, nuevos sueños, mis prioridades han cambiado y las cosas que antes me parecían tremendamente molestas ahora casi no me afectan. Esto último creo que se lo debo al Reiki, una práctica maravillosa con la que tomé contacto en el mismo fin de semana en el que cumplía años, hecho que considero significativo y casi premonitorio. El Reiki me ha abierto canales y caminos que me están haciendo una persona mejor y más completa y que están añadiendo mil y una posibilidades a mi vida. Estoy notando cambios increíbles en mi forma de pensar, en mi percepción, en mis capacidades, en mis sentimientos... así que ahora me toca seguir con mi práctica de Reiki felizmente y disfrutar del camino por el que me lleve.

En cualquier caso, y sea por las razones que sea, mi mundo está cambiando para mejor. El estrés, los agobios del día a día (y creedme, últimamente ha habido muchos) me afectan de manera distinta - vivo de manera diferente y aunque no sepa exactamente los caminos que he seguido para llegar hasta este momento vital, lo atesoro y lo agradezco muchísimo.

Incluso esa parte de mí adicta al trabajo y al orden me está dando un poquito de tregua últimamente. Por la forma en la que he sido educada y por mi propio carácter, siempre he hecho el trabajo primero y me he divertido después. Nunca antes me había planteado realmente el hacerlo al revés. Sin embargo, mi nueva filosofía es la siguiente: si voy a hacer dos cosas en un espacio determinado de tiempo, para decicir cuál de ellas hago primero me pregunto - "si dentro de cinco minutos un meteorito se estrellara contra la tierra y el mundo se acabara, ¿cuál de estas cosas valdría más la pena haber hecho? Y ésa es la que elijo para hacer primero.

Os pongo algunos ejemplos para explicarme mejor: este fin de semana he puesto el árbol de Navidad antes de hacer mi cama; también he visto mi peli favorita en DVD antes de lavar los platos; y ayer salí tranquilamente a merendar antes de ordenar y limpiar el salón. Al final he acabado haciendo todas las demás cosas igualmente, pero no he priorizado el trabajo por encima de la diversión. Porque, sinceramente, bastante nos hacen priorizar el trabajo en nuestas vidas como para que encima nos auto-impongamos tanta disciplina innecesaria.

Así que ya ves, querido lector, la teoría del meteorito funciona - piénsalo: si los próximos cinco minutos fueran los últimos que tienes en la tierra, ¿qué te gustaría estar haciendo ahora?
Y cuando ya lo tengas pensado, cierra este blog y adelante con ello.

lunes, 2 de noviembre de 2009

TU PROPIA AVENTURA

Estoy ensayando una obra que se llama "Elige tu propia aventura", basada en aquellos libros de nuestra infancia en los cuales tú decidías el destino que les tocaba a los protas - dependiendo de tu decisión, el libro iba por un lado o por otro, así que dependía de ti si la cosa iba mal o iba bien, si era divertido o aburrido, si era trágico o cómico... Me encanta participar en esta obra, porque me parece de lo más divertido que el público pueda decidir la escena que vamos a hacer y además me parece tremendamente útil y maravilloso que, en los tiempos que corren, recordemos que, siempre, siempre, existe la posibilidad de elegir nuestra propia aventura.

De primeras puede parecer raro, pero el caso es que la mayoría de las veces se nos olvida que nosotros somos dueños de nuestras vidas. Vale, siempre hay cosas que no podemos controlar -también las había en los libros de nuestra infancia, las opciones se veían limitadas por lo que había escrito el autor, no eran infinitas. El "autor" de nuestras vidas (llámalo Dios, Destino, Madre, Vida) también nos lanza X opciones y de ésas, tenemos la capacidad y el libre albedrío de elegir la que más nos apetece o la que nos parece mejor.

El caso es que, muchas veces, la aventura que imaginamos de pequeños o la que reimaginamos cuando crecemos un poquito, no acaba siendo la que vivimos. Pero esto no es necesariamente malo. Gracias a Dios, hay mil y una aventuras posibles, muchas más de las que nos ofrecía la colección de libros y eso es estupendo porque, si tu aventura imaginada se ve truncada por cualquier causa, sabes que siempre hay una cantidad inimaginable de aventuras que pueden sustituirla - aventuras que, muchas veces, ni siquiera se te han ocurrido aún. Digamos que es como si los autores de los libros de la colección siguieran escribiendo eternamente...

Hace un par de días, el 31 de Octubre, fue Halloween. Tengo un amigo que, por sus creencias, considera la noche de Halloween como la última noche del año y el comienzo de un año nuevo (es decir, lo que para la tradición cristiana sería la Nochevieja). Todos los años, mi amigo celebra una fiesta increíble, a la cual he tenido la suerte de asistir estos dos últimos años. En la fiesta, se celebra un ritual para dar la bienvenida al nuevo año y se habla de morir y de renacer. Esto no se refiere solamente a la muerte física, sino a todas las pequeñas y grandes muertes espirituales que experimentamos durante nuestras vidas, las cosas que perdemos, las despedidas, los finales... según las creencias de mi amigo, todas estas muertes llevan a un renacimiento, a un nuevo comienzo - con cada final, nos renovamos, crecemos y empezamos de nuevo, mejores y más fuertes.

Si lo intentamos, si vivimos desde la consciencia, desde el respeto por nosotros mismos y desde el Amor, podemos seguir renaciendo, seguir reinventándonos una y otra vez, independientemente de (o más bien, gracias a) cada pérdida, cada dolor, cada despedida, cada final.

Este año lloré durante el ritual de Halloween, por el tremendo peso de todas las cosas que he perdido y por el dolor y el vacío que me han causado estas pérdidas. Pero, en el jardín de mi amigo, con su presencia tranquila y reparadora, rodeados de calabazas y velas, y con la Luna llena brillando en un cielo totalmente descubierto, sentí que realmente podía renacer, que ya estaba renaciendo, y que los espíritus que me guían estaban aprovechando esa noche en la cual el velo entre nosotros y ellos se vuelve más fino para acompañarme, rodearme, envolverme y protegerme.

Así que ahora me toca elegir de nuevo mi propia aventura. Puede que no sea la que imaginé hace un año, puede que haya perdido cosas que nunca pensé que perdería, pero sé que de esas pérdidas van a surgir cosas maravillosas, nuevas aventuras, algunas de las cuales ni siquiera he imaginado todavía.

Por cierto, ¿sabéis que es lo que más me gustaba de los libros de "Elige tu propia aventura"? Que muchas veces, elegiera lo que elegiera, tomara el camino que tomara, siempre acababa en el mismo lugar - porque era donde tenía que estar.

Felices aventuras a todos...

martes, 13 de octubre de 2009

EL QUE VIENE


Vienes. Estás de camino. Lo sé porque te siento acercarte. Estás tardando mucho para mi gusto, pero creo que lo único que ocurre es que los dos estamos encontrando muchas desviaciones en nuestros caminos y eso está haciendo que nos cueste un poco más encontrarnos. Pero estamos en ello y eso es lo que importa.

No sé quién eres, ni cómo eres, no sé cuáles son tus gustos, tus aficiones, tus miedos y tus alegrías. Lo único que sé, con absoluta certeza, es la manera en la cual me vas a amar. Lo sé porque la he estado sintiendo todos estos años, quizás la he estado sintiendo desde que nací. Nos hemos amado ya mil veces, antes incluso de que nuestros cuerpos se hayan encontrado y, cuando lo hagan, todo les resultará increíblemente familiar por ello.

Tú conocerás todas mis curvas, mi respiración, los sonidos que emito cuando me corro y la expresión de mi cara cuando estoy a punto de hacerlo. Sabrás qué punto exacto del lóbulo de mi oreja tienes que morder para excitarme y las palabras que me tienes que decir y en qué tono las dirás para hacerme gemir. Conocerás el olor de mi sudor y el sabor de mi sexo. Sabrás la delicadeza con la que me gusta que me desabroches el sujetador, y que me encanta que me beses en el cuello mientras me penetras. Sabrás que el sexo me gusta cuanto más lento, mejor y que no hay mejor afrodisíaco para mí que el que me mires fijamente a los ojos mientras hacemos el amor.

Yo sabré que si te muerdo ligeramente el labio inferior mientras te beso, te vuelves loco de deseo, que te encanta entrelazar tus dedos con los míos mientras te mueves dentro de mí y que te corres inmediatamente si, cuando te estás acercando, introduzco la lengua en tu oreja...

Así nos amaremos. Con los ojos y el corazón abiertos, adivinando cada deseo, cada movimiento, cada beso, empapándonos en el sudor y la saliva del otro, fundiéndonos en cada orgasmo y renaciendo mejores y más bellos, para empezar de nuevo.

EL QUE SE FUE


Quizás pienses que acabé por olvidarte y no hay razón para que pienses lo contrario. Y supongo que es verdad que olvidé una gran parte de ti y que todo lo que sentí cuando estuvimos juntos ahora ha perdido fuerza o incluso ha desaparecido. O tal vez lo que acabo de decir es una gran mentira y la verdad es que te echo de menos cada día, cada minuto, en cada cosa que hago; tal vez la verdad es que estás en cada una de mis lágrimas y en cada una de mis carcajadas, que te busco cada vez que alguien hace una broma para guiñarte un ojo. Tal vez la verdad es que eres cada copa de vino que tomo, cada fresa que muerdo, cada palabra que digo y cada brochazo de colorete que me pongo. Eres cada beso, cada caricia, cada amante. Todo eres tú.

Mi alma te tiene anclado a ella sin remedio y mi cuerpo te sigue buscando sin cesar, perdido sin la referencia de tu cuerpo guiándolo hacia el placer como una brújula. Y es que mi cuerpo no recuerda nada mejor que tú, que tu boca que lo recorría milímetro a milímetro, que tu mano que me hacía correrme prácticamente en cuanto tocaba mi sexo, que tu lengua que hacía que temblara de arriba a abajo de puro placer, que tu voz que me susurraba al oído, que tu mirada que se clavaba en mi mirada mientras te movías dentro de mí.

Mi cuerpo recuerda cada pequeño detalle de la forma en que lo amabas, porque en la cama siempre lo amabas, siempre me amabas, aunque eso no fuera cierto una vez que salíamos de ella. Y eso lo recuerdan y lo agradecen tanto mi cuerpo como mi alma, y eso hace que, aún hoy, te sigan echando de menos.

Pase lo que pase, y pase el amante que pase por mi vida, sé que tu huella sobre mi piel va a seguir ahí; así quiero que sea, para hacerla entrar en calor en las noches frías y solitarias y para mantenerla viva, despierta y receptiva para todas las maravillas que están por llegar.

martes, 6 de octubre de 2009

EL DESPERTAR

Durante un tiempo, sólo hubo oscuridad. Llamo a esos años "los años dormidos", porque todos mis sentidos cayeron en una especie de letargo fatídico, como dormir sin soñar, como conocer sin amar, como lamer sin saborear... Mi piel, hasta entonces vibrante y lustrosa, dejó de responder al tintineo del deseo juguetón; las terminaciones nerviosas, hundidas en el agua de mis esperanzas rotas, luchaban para salir a la superficie sin conseguirlo. Como resultado, no miraba, ni escuchaba, ni saboreaba, ni palpaba, ni sentía.

Pero mi cuerpo estaba demasiado vivo y mi alma demasiado sedienta de alegría, risas, sexo y sensualidad como para que ese letargo durara para siempre. El deseo que lo mueve todo, que es el comienzo de todo, fue el que me hizo despertar.

El deseo de latidos acelerados, de mariposas revoloteando en mi estómago, de besos suaves como pétalos de rosa, de un sexo palpitante, de lenguas buscándose y encontrándose cada vez con más ganas, de palabras susurradas entre el lóbulo de la oreja y la cavidad del cuello, de dedos enredados en cabellos largos y suaves, de risas traviesas bajo el edredón, de lágrimas tras el orgasmo, de abrazos profundos y conversaciones banales... de un orgasmo tras el orgasmo... el deseo de todo esto fue lo que, tras esos años, y de repente, me despertó todos y cada uno de los sentidos. No olvidaré aquel día porque fue mi vuelta a la Vida, el retorno de mi conexión con la Madre Naturaleza...

Uno a uno, los dedos de mis manos comenzaron a cosquillear, pidiendo un cuerpo que tocar; mis labios comenzaron a hervir, pidiendo unos labios que besar; mi lengua comenzó a juguetear, buscando una garganta con la que jugar; mis pupilas se empezaron a dilatar, buscando imágenes que disfrutar y mi sexo comenzó a palpitar, buscando mi conexión perdida con el origen del placer.

Frente al espejo de mi habitación, la misma habitación que había sido testigo de mis jugueteos - sola y acompañada - de mi deseo, de mi placer, y también de ese letargo de mis sentidos... frente al espejo de esa misma habitación, me desnudé por completo y contemplé durnate largo rato ese territorio olvidado, mi hogar, mi templo. Primero mis ojos, y después mis manos, trazaron cada línea, cada curva, se adentraron en cada rincón y en cada hueco de ese paraíso recuperado. Después, con lágrimas en los ojos, me tumbé lentamente en la cama y, con las luces encendidas, tracé una línea perfecta desde mis labios hasta mi bajo vientre, sintiendo cómo cada nervio de mi cuerpo se despertaba con ese tacto.

Mi mano bajó hasta la boca de mi sexo, mis piernas se abrieron instintivamente y mi vagina recibió esa caricia tanto tiempo esperada, ávida y urgente. Jamás me había dedicado tanto tiempo, paciencia y cariño, jamás me había permitido amarme de tal manera, sin miedo a sentir demasiado, sin miedo a que tanto placer me sobrepasara, sin miedo a gritar, a reír a carcajadas, a llorar como un bebé... sin miedo a absolutamente nada.
Perdí la noción del tiempo y encontré el nexo, ése que nunca había llegado a perder pero hacia el cual, de alguna manera, había perdido el camino.

Cuando finalmente llegué a la culminación de mi placer, grité, reí y lloré, todo al mismo tiempo, celebrando el despertar de mis sentidos por todo lo alto, dejándome llevar por completo, queriendo contárselo al mundo entero, viviendo el momento tan plenamente como lo haría un niño, sin pensar en nada y sin sentir nada más que el impulso de celebrarlo como quien celebra el volver a nacer...

sábado, 12 de septiembre de 2009

La nueva era del romanticismo


Acabo de volver de Grecia, tierra de olivos, de playas de agua cristalina, de historia milenaria y del mejor yogur que he probado en mi vida.
El caso es que mucha gente me desanimó con respecto a este viaje. Por lo visto, fue todo un atrevimiento por mi parte hacer este viaje tan romántico sola. Como anécdota, os cuento que en la isla de Santorini, famosa por ser un destino ideal para parejas en su luna de miel, solamente hay habitaciones dobles - la mía tenía una cama enorme con dosel. Muy romántico, sí señor.

He vuelto de mi viaje con un mensaje para todos aquellos que malentendemos el romanticismo. Y digo "malentendemos", porque yo soy la primera que malentiende y confieso que tuve mis momentos de agobio ante la perspectiva de realizar el viaje con la única compañía de mi diario, mi cámara de fotos y mis ganas de disfrutar.
Os cuento que desde Santorini hasta Atenas hay ocho horas de barco; ocho horas que pasé durmiendo bañada por el sol, charlando brevemente con otros viajeros y mirando el mar... ese mar infinito, con sus miles de tonalidades de azul, ese mar que se extendía hasta más allá de donde nuestros ojos podían ver, abierto a un universo lleno de posibilidades.
Cuando ves la puesta de sol sobre el mar de Santorini, entiendes que todo es posible.

Observando y respirando en este viaje, entendí por fin la amplitud del concepto " romanticismo". Qué poco comprendemos el Amor. Yo he necesitado sentarme durante horas bajo el sol de Grecia, oliendo y lamiendo la sal sobre mi piel, para entender por fin lo limitado que está el Amor en el concepto de la pareja. Y lo limitados que estamos nosotros cuando no vemos más allá de ese concepto. Con los pies colgando sobre el agua en la cubierta de un barco, sintiendo cómo el mar salpicaba mis dedos, tuve la experiencia del Amor en un sentido mucho más amplio... la energía de la tierra, del mar, del sol, la sal que se posaba sobre mi piel, los mundos que descubro en mis viajes, la gente que camina por esta tierra sin sentido haciendo su camino de sensaciones y sentimientos, la belleza de todo lo que he visto y de todo lo que me queda por ver... eso es Amor.
Viajar, regalarme a mí misma - porque me cuido y porque me importa lo que vivo - mil y una experiencias en mil y una tierras donde se ponen mil y un soles... eso es Amor.
Tener la fuerza, la determinación y los cojones de estar sola conmigo misma y de vivir las consecuencias de esa soledad: las decisiones de cambio, lo mucho que esas decisiones descolocan, el atreverte a cambiar... eso es Amor.
Darme cuenta de que, como leí alguna vez, un alma gemela no es alguien que está contigo toda la vida, sino alguien que te cambia, que te hace mejor, que enriquece tu vida de alguna manera... el darme cuenta de eso, como una revelación, y mandarle luz y agradecimiento por ello... eso es Amor.
Volver a casa y encontrar que hay quien te comprende, que hay quien siempre está ahí, que hay pilares en tu vida que son inamovibles... eso es Amor.

Así que es cierto, he hecho un viaje romántico. Y me ha hecho feliz y me ha hecho mejor. Es la nueva era del romanticismo.
Y éste es mi mensaje - porque ya podemos correr, volar o viajar en barco a donde queramos, que el Amor, en todas sus formas, siempre estará. Así que gracias. GRACIAS.